La Cocinera Políglota
Relatos y comentarios sobre lo que acontece en la vida de esta bitacorera.

PASEN SIN LLAMAR



Categorías: Sin palabras

16:10 | Toñi Flamil | 0 Comentarios | #

LA DEVOLUCIÓN DEL MUERTO

La sorprendente historia de unos tacaños elegantes.


Hace varios inviernos, Trinidad (hoy la llamaré así), acompañó a su padre a comprarse un abrigo a unos grandes almacenes, cuyo conocido slogan es: "Si no queda satisfecho le devolvemos su dinero".

Se dirigieron ambos a la sección de caballeros, donde eligieron la mejor prenda, sin reparar en el precio, pues a esta familia le gusta salir a la calle mostrando una buena apariencia, a pesar de ser un "poquillo agarraos".

El citado anciano, gravemente enfermo de un cáncer terminal, estrenó su abrigo, y aún tuvo tiempo de lucirlo una vez más en el que sería el último invierno de su vida. Y aquí aparece la picaresca:

Tan pronto estiró la pata el pobre hombre, se apresuró Trinidad a coger el abrigo del difunto, que se encontraba aparentemente impecable, así como la etiqueta del mismo y el ticket de compra, que había guardado celosamente para cuando llegase el momento, e hizo la devolución, sin mencionar claro está, el motivo de la misma. ¡Y quedó ella francamente satisfecha!

Como decía el torero cordobés Rafael Guerra "Guerrita" en una de sus frases célebres, "Hay gente pa tó".


Categorías: Anécdotas reales.

00:13 | Toñi Flamil | 3 Comentarios | #

ESCULTURA NATURAL



A veces la naturaleza se nos muestra imaginativa y caprichosa. El otro día, paseando por el campo, a mi hijo le sorprendió la forma de este tronco y tomó esta fotografía que os muestro con su permiso. Hay quien opina que parece la cabeza de un dragón o de un ciervo.

¿Qué os sugiere a vosotros?

22:52 | Toñi Flamil | 5 Comentarios | #

PAZ Y LUZ

A continuación les narro una anécdota acaecida años atrás en un tranquilo pueblo andaluz, donde las puertas de las viviendas permanecían abiertas durante todo el día.

Llegó un empleado de la compañía de electricidad a una casa, como era costumbre periódicamente, para realizar la lectura del consumo de energía, es decir, "a ver el contador de la luz". Aunque se encontraba entreabierta, llamó a la puerta dando varios golpes: ¡Toc, toc, toc!

Vecina primera - ¿Quién es? - preguntó la dueña desde el patio de la amplia casa.

Empleado - ¡Paz!- contestó cortésmente, que como sabemos es la forma breve de la expresión en desuso "gente de paz".

Vecina primera - ¡En la casa de arriba!- gritó para que la oyera, mientras continuaba con sus quehaceres y sin saber de quién se trataba.

El buen hombre pensó que había llegado en mal momento, no quiso ser inoportuno, y sin insistir más, se marchó a la siguiente casa para continuar con su trabajo. Llamó a la puerta, como de costumbre: ¡Toc, toc, toc!

Vecina segunda - ¿Quién...?

Empleado - ¡La luz!- contestó en esta ocasión, informando así de la intención de su cometido.

Vecina segunda – ¡En la casa de abajo!

En esos momentos, el ejemplar empleado perdió la calma, se le inflaron las narices o qué sé yo y estalló diciendo:

Empleado – Pero bueno, ¿es que me estáis tomando el pelo o qué?

La explicación para tal embrollo es bien simple: la propietaria de la primera casa se llamaba Luz, mientras que la de la segunda vivienda que visitó se llamaba Paz. Ante la notoria irritación mostrada por el trabajador, salieron ambas mujeres, y no pudieron más que aclarar el tema, disculparse y reír.


¡Así se lían las cosas! : ))

Categorías: Anécdotas reales antiguas.


12:24 | Toñi Flamil | 2 Comentarios | #

EL RECLAMO

Gracias, Rebo ;-)

Esposa- Mario, ¿tú me has llamado?, preguntaba la fogosa señora cuando tenía ganas de alegrarse el día.

Esposo- ¿Yo? ¡¡Yo no...!! contestaba él, que era bajito y gordo, de cara redonda y rojas mejillas; usaba boina. Vamos, lo que se dice "un cromo".

Esposa- ¡Ah!. Es que me había parecido que me llamabas y me decías: ponte.

Y tras aclarar el malentendido, "se ponían". Muy fina y diplomática la mujer, ¡sí señor!



PD. Tan solo el nombre del afortunado varón ha sido cambiado.



Categorías: Anécdotas reales antiguas.

15:39 | Toñi Flamil | 3 Comentarios | #

HIJO DE ZANAHORIO


Mi padre me comentaba recientemente, con el envidiable buen humor que le caracteriza, la siguiente anécdota:

En su juventud, cuando el servicio militar era obligatorio, existían varias razones por las cuales los "mozos", podían quedar exentos de tan ingrato deber patriótico. Por ejemplo, por ser hijo de viuda o de padre mayor de sesenta años, es decir, sexagenario. Éste fue el caso de un vecino suyo, inculto él y tal vez con algún problema disléxico, según mis propias conclusiones, pues por lo que se ve, confundía ciertas palabras.

Cuando el tal joven fue llamado a filas, su padre era un anciano que ya superaba con creces los sesenta años, por lo que se libró de cumplir ese deber. Mucho tiempo después, cada vez que alguien le preguntaba:
- Oye, y tú ¿por qué no fuiste a la "mili"?, él, harto de dar siempre su convincente razón, respondía:
- ¿Por qué va a ser? ¡Pues por ser hijo de zanahorio! (léase "zanajorio", con "h" sonora).


PD: Digo yo que lo mismo que existe el precioso tema de Mecano "Hijo de la Luna", podría existir otro titulado "Hijo de zanahorio", ¿no creéis?

10:47 | Toñi Flamil | 1 Comentarios | #

LA PESETA DE CASILDA (fuck you!)



La tragicómica historia de una anciana meona.

Casilda era una adorable señora sexagenaria, muy querida por sus familiares, sus vecinos, las cajeras de los supermercados donde solía acudir y de todos cuantos la trataban. Obesa y de voz aniñada, poseía una sonrisa perenne. Acostumbraba a vestir de color blanco, rosa o celeste. Usaba un fuerte perfume, ciertamente desagradable, que en realidad utilizaba para enmascarar el "tufillo" provocado por las frecuentes pérdidas de orina que padecía, aunque para ser francos, no se sabe cuál de los dos olores resultaba más molesto.

El pasado viernes por la tarde fue a visitar a su hija Mari-Casi (quien había heredado el bello nombre de su madre, para perpetuar la tradición familiar). Tanto ella como sus dos hijos la esperaban entusiasmados. Besó a los tres.

- ¡Abuela, abuelita! ¿Qué nos has traído?, dijo Lorenzo, el mayor de sus nietos, un aplicado chaval de doce años.
- Esto es para que juguéis los dos los fines de semana, respondió Casilda entregándole un juego para la Wii.
- ¡Qué chulo! ¡Gracias, abuela! añadió Pepe Luis, el pequeño.
Los dos niños se pusieron a cantar a dúo con energía:
-¡La abuela Casilda es fabulosa, como la abuela no hay ninguna!
- Mamá, hemos preparado tu tarta favorita, de manzana, dijo la hija mientras se la mostraba y la colocaba sobre la mesa.
Sirvieron chocolate caliente a la taza para los niños y café con leche para ambas mujeres. Notó la señora una mano en su espalda y fue a acariciarla creyendo que se trataba de uno de sus nietos.

- ¡¡Dame la pasta o te rajo, vieja!!, oyó decir tras ella mientras la amenazaban con un cuchillo jamonero en su cuello.
El caso es que un joven delincuente la siguió desde la Administración de Lotería donde había cobrado un décimo premiado en el sorteo del "Niño". Entró a la casa a través de la ventana del patio, ya que se trataba de una planta baja.

En una extraña reacción provocada por la repentina sobrecarga de adrenalina, Casilda mojó el billete de 500 euros en su café todavía humeante, como si fuese un bizcocho, y lo engulló. En el forcejeo, cayó de espaldas al suelo con la silla incluida, mientras musitaba: "jódete, canalla", y le dedicó a su agresor una auténtica catarata en forma de meada, igual que las mofetas, al verse amenazadas, rocían a sus enemigos con un fétido líquido producido por sus glándulas anales. El ladrón, enfurecido, intentó en vano extraer por la fuerza el billete morado de la boca de la víctima, pero huyó despavorido dando arcadas ante el hedor que aquel charco emanaba.

La caída resultó mortal. Al llegar el juez a la luctuosa vivienda para el levantamiento del cadáver, que ya se encontraba en "rigor mortis", éste comentó asombrado:
- En mis treinta años de profesión, nunca había visto nada parecido.
La oronda difunta estaba haciendo un corte de manga y también la peseta, es decir, su dedo corazón extendido y los demás recogidos. Sus piernas en alto dejaban ver unas holgadas bragas de algodón de color rosa, decoradas con encajes que ella misma había cosido primorosamente alrededor de las ingles.

Sobre el codiciado billete nada más se supo.

16:09 | Toñi Flamil | 2 Comentarios | #

Navidad

La Navidad que yo quiero
No la puedo celebrar.
Permanece en mi recuerdo,
Nunca la voy a olvidar.


A todos los que pasáis por este blog: con mis mejores deseos para el Año Nuevo.

16:53 | Toñi Flamil | 1 Comentarios | #

INFIEL



Historia de una triple infidelidad.


Ella es infiel y no lo oculta. Y no es que se trate de un adulterio propiamente dicho, ya que ella se la pega con "el pollo". No crean ustedes que "el pollo" en cuestión es algún conocido gigoló de su ciudad, que no es el caso.

Él, a diferencia de la mayoría de las personas, aborrece comer pollo, cualquiera que sea su forma de elaboración, así como un largo etcétera de alimentos. Por eso ella, aprovechando las frecuentes ausencias maritales, lo prepara de mil formas diferentes: sabrosas alitas asadas al horno, jugosos filetes de pechuga a la plancha aderezados con zumo de limón... e incluso higaditos y menudillo fritos, en una original salsa aromatizada con un vino blanco de primera calidad.

A veces la infidelidad llega a ser doble el mismo día y ella osa utilizar un desodorante clásico de penetrante y fresco olor que él detesta, con nombre de una bella flor característica de Holanda, que le hace rememorar sus quince abriles y sentirse bien.

Y aún hay más: al llegar la noche la infiel esposa no duerme sola, pues alguien la espera bajo las sábanas de su confortable cama. Ella acude a su encuentro ilusionada, porque él, aunque de tamaño menudo, le canta al oído sus canciones favoritas, le acompaña y entretiene tratando interesantes temas de actualidad hasta que, echando a volar su imaginación, ella se duerme plácidamente.

El "amante" en cuestión es un pequeño aparato de radio.

¡Casi ná! ;-)

12:51 | Toñi Flamil | 3 Comentarios | #

AQUEL VERANO



Aquel verano permanecerá grabado en mi recuerdo. Al llegar al centro, junto a la bella iglesia legendaria, protagonista en nuestra ciudad cada ocho de Septiembre, el olor a madera recién serrada nos recibía. Una vez acomodados en la amplia y luminosa aula, y mientras trabajábamos durante las tempranas horas de nuestra larga jornada matutina, se oía de fondo el canto de los pajarillos a través de la puerta entreabierta y también, esporádicamente, un apagado pregón : ¡Butaanooo!
Todo ello, en un barrio desconocido para mí, donde transitarlo sin perderme significó tanto como para la NASA llevar a cabo una exitosa misión espacial.

Y allí estaba Moisés, dos metros de nobleza y transparencia, cinéfilo él, con su extenso vocabulario inglés. Mª Ángeles, torbellino implacable, a quien desearía encontrarme un día paseando feliz por algún lejano lugar ¡Y que encuentre a "su inglés"! La sonriente Mercedes, con sus frases célebres, quien nos hablaba de sus hijos. Rafa Salado, el poeta, mi alma gemela, sensible, quien un día impostó la voz y nos sorprendió con sus dotes escénicas. Mi tocaya Antonia, siempre la primera en pedir el café, quien me recordaba a la teniente O´Neill, madre de una preciosa niña. Héctor, trabajador incansable, venido allende nuestras fronteras, de quien tuvimos la oportunidad de aprender y deleitarnos con su ejemplar educación y la musicalidad de su entonación. La voluntariosa Mª Dolores, todo tesón y constancia. Fran, el carpintero, el más joven, con su invencible sueño, afónico por un día, que al recuperar la voz se asemejaba a don Corleone en "El Padrino", y con quien compartimos la alegría al obtener el carnet de conducir. Ángel, sus "angeladas" y risotadas, sus momentos de seriedad, con su extensa mundología y viajes al extranjero, tan sólo comparable al mismísimo Willy Fox. Mª Carmen, nuestra competente "profe" de grandes ojos emprendedores y curiosos, generosa, cuya peculiar risa descubrí un día con sorpresa entre los cables de los ordenadores y las columnas de la clase. Rafa Aguilar, cuyo buen sentido del humor adornaba su categoría innata, a quien dejamos de ver por razones laborales, al igual que a la exuberante Deborah y otros, como mi querida Rafi.

Los interminables glosarios, las consultas al diccionario, las frecuentes anécdotas y percances, las regañinas... y nuevamente las risas. Los exquisitos bocatas de lomo a la hora del desayuno. El termómetro que superaba algunos días los cuarenta grados. Las innumerables fruterías y panaderías adyacentes. Los nidos de cigüeñas en los campanarios cercanos...

Cada uno de vosotros tenéis vuestra propia historia y circunstancias. Toñi, la que suscribe, la de los "blue eyes" y el Cola-Cao a media mañana os echará de menos.

16:43 | Toñi Flamil | 0 Comentarios | #

HE VISTO

- He visto asear a un pastor alemán con una aspiradora.

- He visto a un joven por la calle en patines, a toda velocidad, tirado por un perro a modo de trineo.

- He visto a una señora "normal" con un carro de compra de dos ruedas, donde solamente portaba una niña que iba de pie y que asomaba la cabeza.

- He visto colocar una pizza recién comprada, muy caliente, muy caliente, sobre las indefensas piernas de un minusválido en silla de ruedas.

- He visto a un conductor al volante leyendo el periódico, a una velocidad considerable.



Y vosotros... ¿qué habéis visto?

16:14 | Toñi Flamil | 2 Comentarios | #

FLORES ANÓNIMAS


1 de Noviembre, festividad de Todos los Santos.

Un atardecer de luna llena, un caluroso día de Agosto de hace más de dos décadas, mi abuela Rosario cerró sus ojos para siempre, y una serena sonrisa cargada de paz inundó su rostro.

En el cementerio, junto a su nicho, existía uno en lamentable estado de olvido y abandono: carecía de lápida que identificase qué restos reposaban allí, hombre o mujer, anciano o joven. La escasa superficie de pared a su alrededor había adquirido un color parecido al del hollín y por supuesto, no había ninguna flor que indicase que alguna persona visitaba ese lugar.

Pero alguien, compadecido, no quiso que fuese el único de los alrededores olvidado y sucio, y comenzó a cuidarlo como si perteneciera al de un querido familiar o allegado, de forma altruista, callada y sin esperar nada a cambio. Sé que hoy, como cada primero de Noviembre desde hace más de veinte años, el nicho contiguo al de mi abuela paterna, también lucirá recién encalado y engalanado con dos hermosos ramos de flores.

Conozco muy bien a ese alma bondadosa anónima de generoso corazón: es mi hermana, Mª. Rosario.


(Publicado en el Diario Córdoba el 1-11-07)

11:26 | Toñi Flamil | 4 Comentarios | #

¿FLÁCIDO O FLÁCIDA?


- ¡Flácido... , Flácido...! repite la abuela intentando llamar la atención de su nieto, que monta en bicicleta en un parque.

Mi extrañeza es mayúscula al escuchar semejante nombre. ¿Tal vez pertenece a nuestro santoral y yo lo desconozco por completo? ¿O quizás le está aconsejando la señora al niño la manera en que debe conducir la bici: flojito, relajado y sin tensiones?

El cielo encapotado amenaza con descargar un nuevo turbión como el de hace un rato. El dolor martillea mis sienes tormentosamente. ¿Será todo esto consecuencia de un delirio migrañoso mío?

- ¡Flaci... , Flaci...! Esta vez utiliza el diminutivo la cariñosa abuela para llamar a la criatura.

Me acerco con disimulo y descubro, por fin, el pastel: el niño se llama Plácido. A la buena mujer, desdentada, le faltan los incisivos y algunos dientes más. Al intentar pronunciar la "P", recoge los labios como puede, el aire se le sale malamente y por lo tanto, en vez de una "P" de Plácido se oye una clara "F" de Flácido.

O sea, ¡que la flácida es su boca! Y yo allí, ¡dándole vueltas a mi dolorida cabeza! Y es que por más años que cumplo, nunca dejaré de sorprenderme...

15:21 | Toñi Flamil | 4 Comentarios | #

EMERGENCIAS

Para Héctor: gracias por convertirte en mi fiel lector




14´30 h. de un día laborable del mes de Septiembre en un tranquilo barrio residencial. Una dotación del 061 aparca junto a un Centro Informático de Formación, a escasos metros de mi domicilio.

Preocupación, sobresalto, congoja... ¿Qué sucederá?

¿Habrá sufrido una crisis cardiaca el hijo pu...? (Apelativo "cariñoso" que un ex empleado utiliza para referirse al jefe).

¿Alguna de las bellas empleadas habrá tal vez abortado, de manera espontánea, el fruto de sus entrañas, consecuencia posiblemente de un amor furtivo?

¿Algún cliente insatisfecho se habrá tomado la justicia por su mano y habrá comenzado a disparar indiscriminadamente a diestro y siniestro?

Conjeturas e inquietud durante unos interminables segundos...

Por fin, salen del Centro los dos responsables de la ambulancia y el citado jefe, caminando tranquilos. Transportan unos folios y dos ordenadores, aunque para ser exactos se trata de dos CPU, (Central Process Unit) vulgarmente llamado también "las tripas del ordenador" por algunos. Los introducen en el vehículo y se marchan, regresando a la sede tan sólo el citado jefe.


Ante mi perplejidad, deduzco que estos aparatos no viajaban en estado crítico, ya que la sirena iba apagada.



(Hecho real como la vida misma)

20:58 | Toñi Flamil | 0 Comentarios | #

COPULANDO EN MI COCINA


¡Yo no, yo no! ¡Ni que fuese yo Jessica Lange en la conocida escena con Jack Nicholson sobre la mesa de la cocina en la película "El cartero siempre llama dos veces"! ¡Con esa fogosidad, vamos!

A plena luz del día y delante de mis narices, con las prisas mientras preparaba el almuerzo, y allí los he sorprendido, in fraganti, posados sobre un azulejo, apareados.

Se trata de una pareja de maripositas que han salido de los ajos que tengo sobre la encimera de la cocina. Debo ser muy malvada porque en pleno acto los he enviado a mejor vida.

Eso tiene que sentar muy mal, ¿no creéis?

11:55 | Toñi Flamil | 3 Comentarios | #

ACURRUCADOS


En recuerdo de mi bisabuela Antonia, allá donde esté.


Siempre me ha parecido curiosa y sorprendente la siguiente historia como ejemplo de convivencia: siendo mi madre adolescente, convivía en su casa, en amor y compaña, un curioso grupo de mascotas formado por un gallo, un conejo, una perra y una gata.

La gata, apodada "tía vieja" no sé porqué, cazaba ratones y otros manjares para su íntima amiga Carmela, la perra. La abuela Antonia, que ejerció de madre de sus nietos por desdichas de la vida, poseía un gran corazón generoso y hospitalario. Cuando salía por las mañanas a comprar el pan, la acompañaban el conejo, dando saltos a un lado, y la perrita, de grandes ojos inteligentes y profundos, al otro. Todos los días igual.

Al caer la noche, el gallo dormía sobre un palito que habían colocado para él en el patio. En el suelo, acurrucados, los otros tres amigos inseparables, a pesar de tratarse de especies tan dispares.
Un día Carmela desapareció. Preocupados la buscaron en vano y ofrecieron gratificación para quien la encontrase. Más tarde apareció con vida en un pozo seco. La familia la rescató y regresó al calor con los suyos, aunque se mostró extraña durante algún tiempo y rehuía la mirada a todos. Y de nuevo volvieron a estar reunidos los cuatro amigos.



¡Aprendamos nosotros a vivir en armonía!

00:35 | Toñi Flamil | 0 Comentarios | #

CON OJOS DE NIÑA

A Rafael Jiménez, quien tal vez comparte algunos de estos recuerdos, y a su hija Elena, una joven promesa literaria.



"Alicates" era el nombre con el que conocíamos en mi infancia a un señor que solía llegar algunas noches estivales al patio comunitario en la ciudad donde vivíamos, la hermosa "Corduba". Se trataba de un minusválido que se ganaba la vida cantando, acompañándose por el sonido de unas castañuelas. Sus piernas eran completamente arqueadas (de ahí le sobrevenía el apodo) y paralizadas. Para desplazarse se ayudaba de unas rústicas muletas que apoyaba bajo sus brazos.

Al verlo llegar, los niños dejábamos de jugar y nos avisábamos entusiasmados: ¡"Alicates", ha venido "Alicates"!, y nos acercábamos expectantes a presenciar su actuación, como si lo descubriésemos por primera vez. Se sentaba sobre un escalón del citado patio, sacaba las castañuelas de un bolsillo y comenzaba a cantar. Su voz era rotunda, grave, cano su pelo. Con él aprendí la letra del famoso tanguillo de Cádiz "Los duros antiguos". Al finalizar su repertorio, que escuchábamos con un respetuoso silencio, los niños le entregábamos algunas monedas de parte de nuestros padres. A veces él pedía un vaso de agua. Nunca supe su nombre, tampoco recuerdo cuándo dejamos de verlo.

Otro querido personaje familiar era "Juan el de las tortas". Llegaba por las casas muy temprano por las mañanas. Vendía bollería del día, que llevaba en una cesta de mimbre plana, portada en su brazo flexionado, la cual quedaba a la altura de mis ojos, y que cubría con un plástico azul. Era bajito, usaba gorra, su cara redondeada siempre lucía una entrañable sonrisa. Éste era su pregón: "¡Las tortas, los negritos, las magdalenas. ¡El corazón de la pava!"

Eran aquéllos los tiempos de los zapatos Gorila y la pelota verde de regalo al comprarlos, del pan con chocolate comido en la calle como merienda mientras jugábamos. Otros muchos recuerdos y sensaciones permanecen aún hoy frescos en mi memoria:

- Los paseos por "los chorritos" y por los jardines de "Los Patos".
- El cine Albéniz y el de la Plaza de Toros en verano, el Cabrera en invierno.
- La crema Nivea como única protección de la piel en la playa.
- Las pipas de melón saladas en un plato, secadas al sol.
- Los polos de limón y los "pingüinos" de chocolate y nata, comprados por la pandilla de amigas.
- Los insuperables bocadillos de "Los Sánchez", con su pan especial.
- Comprar la colonia en Casa Hoyo, el paraíso del perfume, con el olfato a ras del mostrador.
- El día de San Rafael de campo en la sierra, columpiándonos entre dos árboles hasta romper la cuerda, la felicidad absoluta.
- Las servilletas de tela, al igual que los pañuelos.
- El neceser de madera, con nuestros tesoros más preciados.
- El juego de la comba, el diábolo y la tanga en la calle, los recortables y los cromos.
- El grito al unísono de las niñas al ver en el cielo una cigüeña volando: "¡Cigüeña, tráeme un niño chiquitoooo!"
- Los programas de radio matutinos dedicados a la canción del verano, cuando dicha estación parecía infinita.
- El sereno, bajito y regordete, cargado de llaves, dándonos las buenas noches.
- El intenso olor a jazmín y a dama de noche.

Han transcurrido varias décadas y ahora soy madre además de ser hija. El reloj de la Plaza de Las Tendillas nos sigue dando la hora con el mismo peculiar toque a ritmo de soleares. Pero aquella cándida niña de mirada celeste, ya no se confunde debido a las prisas y la emoción al colocarse los guantes de lana para ir a la Cabalgata de Reyes Magos, y al ver pasar las carrozas, sus ojos ya no desprenden el radiante brillo ilusionado de entonces.



PD: Los blogueros y lectores jóvenes, ¡preguntad a vuestros padres!


16:20 | Toñi Flamil | 4 Comentarios | #

Rejuvenecimiento en el cocedero


A Rebo

Hace tiempo, fue mi padre a comprar a una conocida marisquería de nuestro barrio, de donde es cliente habitual. Andaban él y la dueña del establecimiento comentando acerca de sus respectivas edades. Ambos habían pasado ya los setenta, pero mi padre detectó que dicha señora decía tener dos años más de los que en realidad le correspondían, y además estaba convencida de ello.

Padre -¡No puede ser!, afirmaba mi padre.

Sra. - Mire, le enseño mi DNI, añadió la mujer para aclarar el tema.

Padre - ¿Ve usted? Del año 1927 al 2000 van 73 y no 75 años.

Cuando la mujer se cercioró de que, efectivamente tenía 2 años menos de lo que pensaba, se llevó tal alegrón que...¡incluso comenzó a caminar más deprisa!



(Hecho verídico)

21:05 | Toñi Flamil | 7 Comentarios | #

Pizza Pota

A José Joaquín, quien me transmitió la inspiración "potera".


El verano pasado, me disponía a recoger una pizza que había encargado previamente por teléfono cerca de casa. Cuando me aproximé al local, me encontré la insólita escena que a continuación os describo: la estrecha puerta de entrada estaba abierta, una chica morena inmóvil atravesada en el suelo, sentada con la espalda sobre la pared, enredada en el cartel publicitario de los helados, su mirada lánguida.

Esquivé como pude los obstáculos a la vez que le preguntaba "¿Qué te pasa?"
"Que me he puesto maalaaaa...", respondió taciturna, como si estuviese a punto de perder la conciencia.
¡Y tan mala! En ese momento descubrí un gran charco de pota de color verdoso fluorescente junto a ella. Fue el dueño del local quien se encargó de recogerlo y de pedir ayuda.

Ignoro si se trataba de pota alienígena, pero a mí francamente se me quitaron las ganas de cenar.

17:07 | Toñi Flamil | 1 Comentarios | #

A bocajarro


Hace varios días, nos dirigíamos tres amigas a desayunar. Caminábamos tranquilamente a media mañana, charlando de nuestras cosas. Por la misma acera, en dirección opuesta, venía una mujer: era corpulenta, pechugona, el pelo teñido de rubio y sus andares denotaban una cierta arrogancia y prepotencia. Llevaba los brazos visiblemente separados del cuerpo mientras andaba, iba malencarada, la mirada fija al frente y el ceño fruncido, como si creyese que era la única persona que en aquel momento transitaba por allí.

Al llegar a nuestra altura, y sin perder el paso, giró bruscamente la cabeza y con gran potencia, lanzó el más estrepitoso y repugnante de los eructos, que fue a parar de lleno, a bocajarro y a traición a la cara de una de mis amigas: ¡Bruaaahhh!

Ella, discreta y educada, enmudeció momentáneamente. A mí me entró la risa floja que aún me dura. "Hay que ver..., ¡qué guarra es la gente!", añadió más tarde.

Hoy, tres días después de la traumática experiencia, tan sólo repite: "Yo, lo único que recuerdo de ella es que iba vestida de rosa".
¡Una buena pista a tener en cuenta por la Policía! ;-)


( A María Dolores, la víctima).

20:33 | Toñi Flamil | 6 Comentarios | #
		
 
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