La Cocinera Políglota
Relatos y comentarios sobre lo que acontece en la vida de esta bitacorera.
Inicio > Historias > ADIÓS, TIBURÓN

ADIÓS, TIBURÓN

Era una carpa dorada de agua fría. Tenía siete años, tantos como el número de días de la semana. Era un pez muy tragón, y por eso había crecido de forma espectacular. Además, hacía unos vigorosos movimientos en el acuario y daba espectaculares saltos, acompañados de sacudidas del agua. Lo apodé, “el tiburón”, sobre todo por la robustez y fortaleza que había llegado a adquirir, aunque ahora que lo pienso también le habría encajado el nombre  “delfín”.

Recuerdo el día que mi hija lo compró,  siendo una cría, junto con otros pececillos. Él era asimétrico, tenía una de sus aletas laterales más pequeña que la otra, igual que el famoso Nemo. Parecía el más débil y desvalido de todos ellos, por lo que pensamos que sería el primero en palmarla. Pero como la vida se muestra caprichosa y paradójica a veces, resulta que llegó a convertirse en el único superviviente, el único inquilino de la bonita pecera. Estuvo en casa durante siete veranos (gracias Rebo, por suministrarle puntualmente su comida cuando nos ausentábamos), durante siete Navidades. Al llegar el Año Nuevo, yo lo miraba y pensaba: ¡otro año más, Tiburón!, como si él me entendiera.

Ahora está enterrado en una maceta de nuestra terraza. Yo no quise asistir al sepelio porque me daba pena. ¡Demasiado que acudo al de mis seres allegados! Prefiero recordarlo cabriolando y surcando su particular océano, como un auténtico Titán.

Cuando riego su maceta, miro de reojillo por si veo el extremo de su aleta superior, pues dicen mis hijos que les costó cubrirlo completamente con mantillo, de tan grandote como estaba. Pero no, solamente se ve las flores que plantaron encima.

La siguiente confidencia debe quedar entre nosotros: a veces, cuando estábamos los dos solos, me ponía frente a él y nos mirábamos. Él, haciendo “os” con su boca, como si quisiera contarme algo. Yo, mirando sus bonitos reflejos dorados, no le dedicaba una sola vocal, sino una palabra completa. Le decía: ¡bonito! Después, cada uno seguíamos con nuestras cosas.    

Adiós, Tiburón. 

 

Categorías: Realidades.

16:18 | Toñi Flamil | 2 Comentarios | #

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://tamesis.blogalia.com//trackbacks/62946

Comentarios

1
De: M. Superiora Fecha: 2009-05-21 18:58

Adiós tiburón :(



2
De: Alberto Barco Fecha: 2009-05-22 19:10

Creo que tuve la misma sensación el día que se me murió también mi pez, a mi tierna edad de 5 años....



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.166.228.35 (2dca237066)
Comentario
¿Cuánto es: diez mil + uno?

		
 
<Julio 2018
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
            1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31          

MI LISTA DE HISTORIAS

Visitas desde el 4 Septiembre 2005:

Free Hit Counter
Web Counter


Blogalia

Blogalia

© 2002 Toñi Flamil